Entrenamiento mental 
Este tipo de entrenamiento nunca puede sustituir el físico, pero si reforzarlo. Por ejemplo, para mejorar la técnica de descenso, lo ideal sería la representación mental de los movimientos, realizándolos de verdad. La forma de pensar productiva, unida a la ejecución impecable de la técnica, refuerzan la preparación psicofísica de buzo y potencian las facultades físicas.
Visualización y práctica en imaginación: está técnica crea un estado de relajación positiva ante las condiciones estresantes, como pueden ser los últimos minutos de un campeonato. La estrategia consistiría en la detención del pensamiento y de los elementos disfuncionales o perjudiciales para el rendimiento final. Además, también es interesante practicar el autorrefuerzo, tras la eliminación de la sensación imaginaria de dolor y fatiga.
La práctica en imaginación, tiene, por tanto, dos finalidades: dotar al deportista de habilidades con las que pueda enfrentarse a los estímulos estresantes de la competición y fortalecer al competidor en las tareas que le llevan al límite de sus posibilidades (por ejemplo descensos a más de 30 metros), con la incidencia positiva que ello provoca en la percepción del control y la disminución de errores.
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