Acercamiento a la psicología del apneísta 
“… Sueña con los ojos abiertos, está distraido y absorbido por un mundo libre de los límites cotidianos y, por el contrario, rico en situaciones aptas para favorecer libres expresiones de las propias tendencias instintivas…”
Para ser apneista no sólo basta soñar con ese azul profundo y silencioso que incita a romper los límites corporales y naturales. Tampoco basta con tener unas condiciones físicas excepcionales que sugieran años y años de dedicación absoluta. Esos son elementos importantes…si, pero no los únicos. Hay uno mas… ¡nuestra mente!, ¡Nuestra hermosa, misteriosa y bastísima psique!, y el porque de su gran influencia es lo que nos ocupa en este acercamiento teórico.
Pero para adentrarnos en la psicología del apneista es necesario en primera instancia definir que hacer de la psicología al interior del deporte (y el deportista) en general.
Partamos entonces de que el deporte está conformado y a la vez definido por tres factores de alto contenido psicológico: el juego, el agonismo (Agresividad competitiva) y la psicomotricidad.
Estos tres elementos interactúan de variadas maneras y en diversos individuos creando condiciones particulares inherentes al este mismo y a la situación deportiva a enfrentar.
Entonces lo que hace la psicología deportiva es retomar estos elementos interactuantes del deporte e intentar darles una canalización adecuada que confluya en satisfacción personal para el deportista, no sólo por el éxito sino también por el goce emocional obtenidos.
Pero la psicología no se detiene allí, sino que también busca crear un equilibrio entre el individuo mismo y el deporte elegido. Esto lo hace a través del estudio y profundización de lo que le atañe: La personalidad, ya que ésta se convierte en un argumento dominante al darle explicación a las motivaciones y a la dinámica misma del juego y la competición.
Así pues, hablar de lo que es personalidad nos tomaría textos enteros y quedaría aún así inconcluso, ya que existen un sinnúmero de teorías desde las psicodinámicas hasta las factoriales pasando por las psicosociales, interpersonales, motivacionales, organísmicas y comportamentales, que han intentado darle una explicación y definición completa. Pero para efectos del presente artículo y de la temática expuesta, retomemos la definición que R.B. CATTELL (Psicólogo norteamericano creador del 16 PF, una de las pruebas más importantes utilizadas en la evaluación de la personalidad) le dá : ” La personalidad es lo que permite predecir lo que hará una persona en una determinada situación”. Este concepto está desarrollado sobre el RASGO, es decir, sobre una estructura mental que se obtiene de la observación coherente de un determinado comportamiento.
Ahora bien, retomando todo esto y centrándonos más hacia lo que es la psicología y la personalidad del apneista, podemos decir de primer plano que las motivaciones que mueven a un individuo a romper sus propios límites a través de la apnea, no son ni de carácter exhibicionistas, ni de carácter económicos, ni de carácter afiliativos. Tienen más bien un tinte intrusivo, es decir, lo motiva más exigencias internas que externas y/o sociales.
Esta característica se hace esencial a la hora de definir algunos rasgos predominantes en la personalidad del apneista, no queriendo decir con ello que son los únicos, pero si muy significativos.
En primera instancia, hay una tendencia a tener un carácter introvertido, es decir, cerrado, reflexivo y, sin ser un sujeto asocial, con escasa disponibilidad a la relación social. Esto lejos de ser un factor obstaculizador, le permite por un lado afrontar con más dominio emocional las sensaciones y sentimientos de silencio y soledad experimentados en la profundidad y por otro lado poder “aquietar la mente”, para que sea esta quien influya sobre el organismo y no al contrario.
En segunda instancia, el sentido de la autosuficiencia está bastante marcado (por ello no prima la motivación exhibicionista), posibilitando con esto un escaso conformismo que siempre le está llevando a lograr un centímetro más…
Su equilibrio emocional debe tener una ausencia casi, se podría decir, que absoluta, de arranques neuróticos (Es decir ansiedades altísimas -incapacitantes-, fobias o histerias), así como caracteriopáticos, o sea, explosiones de mal humor. Por el contrario su afectividad debe ser tendente a los tonos eufóricos del humor.
Bernardi (Autor italiano) define la apnea como ” Resistencia al sufrimiento físico, a la necesidad impelente de respirar y el continuo control de las reacciones emotivas”. Y dice que esta separación que se hace en la apnea entre el mundo “fantástico” y la realidad natural y circundante, implica una potenciación y una ampliación de las funciones del YO (individuo mismo) en sus capacidades perceptivas, valorativas, motrices y memorísticas.
En conclusión la práctica de la apnea a niveles extremos hay requisitos de orden psicológico que no pueden desdeñarse ni pasar por alto. La integridad del equilibrio emotivo y de las capacidades senso-motrices, y la ausencia de radicales neuróticos o caracteriales, o de predisposición (psicológica) a los accidentes, son las condiciones de idoneidad en esta actividad deportiva que nos incita a soñar con los ojos abiertos…
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